Remix me! Ultima entrega.

   En la tercera parte del curso, me interesó analizar la arquitectura portátil como forma de apropiación temporal del espacio. (En la entrada anterior podéis ver el camino que me trajo hasta aquí). Estudié y consideré proyectos de diversos arquitectos. Proyectos del siglo XXI y anteriores (también podéis ver estas referencias visitando mis anteriores post en el blog). Me inquietaba, sobre todo, aquello que acontecía en el entorno urbano, aquello que, una vez instalado, adquiere sentido en el lugar en el que se encuentra y desde los vínculos que genera. Me interesaba proponer antes que imponer. Diluir límites entre lo privado y lo público. Construir un diálogo. Quería sacar a la calle aquello que sucedía de puertas hacia adentro, hacer visible lo invisible y darle ese poder al ciudadano, al habitante.

   Si diferenciamos las distintas fases en las que este proyecto se desarrolló la propuesta adquiere su sentido permitiendo vincular el objeto con el sujeto. Por un lado el desarrollo del personaje, por otro la película, la propuesta arquitectónica en sí y el collage. Todos van ayudando a conformarse uno a otro. Agregan y perfilan, constituyen un hilo conductor que si bien no siempre es el mismo todos pertenecen a la misma tela de araña.

   En principio trabajaba con la idea del entorno urbano y social en el que vivimos, que nos moldea como habitantes y nos hace vivir la ciudad de acuerdo a unas reglas; entonces, actuando sobre el espacio urbano cualquier habitante se construye por si mismo.

   Empecé a desarrollar la personalidad y las necesidades de esa persona para la cual iría destinada la propuesta arquitectónica: ese cliente-usuario, un habitante. Tenía que ser alguien que quisiera actuar en ese espacio público y establecer un diálogo entre la arquitectura de la ciudad y la forma de vida de sus habitantes. El medio sería el cine.

   Pretendía desanclar el cine de un lugar concreto y una sala obscura. Pretendía sacar el cine a la calle para crear diálogos entre las personas, para potenciar descubrir otro tipo de cine y formas de entendimiento. Se trataba de algo sutil. Proyectar películas que tengan un trasfondo en la ciudad. Provocar curiosidad.

   Pretendía qué, los ciudadanos tuvieran cierto poder para expresarse en la calle, al igual que pasa con los graffitis o los músicos callejeros o el teatro ambulante y que, de alguna manera, lo que permite el cine, que es contar una historia, adquiriese fuerza por el modo de proyectarlo. Que ocurriera en un entorno inusual que permitiera que las personas que habitualmente no tienen a su alcance el cine puedan disfrutar de él, y a su vez generar un pensamiento más abierto sobre la concepción de la realidad en la que vive, de esto va la propuesta.

   Plantear una película que hablase de esta propuesta me hizo construir una historia donde este cine se hacía indispensable.

    La película.

   La película primero presenta una realidad de personas viendo la televisión en sus casas. El confort y pasividad en la cual los habitantes quedan inmersos visualizando un contenido impuesto frente a su televisor. La repetición de ese momento de diversas personas frente a su televisor no tiene otro objeto más que situar a la persona que la ve como uno más dentro de la realidad de la película.

   Planteaba un futuro (presente) distópico (no tanto) con un pensamiento dominado por la televisión. Superficial. Frente a esto se situaba el cine como forma de expresión artística, cultural y con un contenido intelectual que merece ser compartido. Cuando uno ve televisión o ve cine es influenciado por el mensaje que transmiten. De una manera más agresiva y directa la televisión y más sutilmente el cine. A priori, el cine no habla de nosotros, habla de otros. Inventa realidades. Pero siempre observamos las cosas en relación con nosotros mismos y es por eso mismo que sí, habla de nosotros.

En base a esto construí el personaje y construí una pequeña historia para la película:

      Hay un habitante en la ciudad que todos los días ve una película de cine. Él dice que el cine le ha permitido crecer. Sabe tanto de cine que muchos de los comentarios que hacen algunos críticos le parece que carecen de fundamento. Mas de una vez ha pensado que la programación de las películas en salas oscuras no permiten relacionar el espacio público de la calle con el espacio bidimensional de una pantalla de cine. Opina que, si las salas de cine pudieran moverse, aquello que presenta una película y aquello que ocurre en una calle podría llegar a corresponderse.

     Un día montó con un plástico un espacio donde proyectar cine, ahora programa películas de manera que relaciona un contenido urbano con el contenido de la película que proyecta. Cada vez proyecta en un lugar distinto. Está obsesionado con fusionar la realidad de una película con la realidad de las cosas que ve a su alrededor.

       El plástico que define la sala de cine permite que los sonidos de la película inunden el espacio de la calle. A su vez, desde su interior, se trasluce una farola o la luz de la ventana de una casa. Desde afuera se divisan las imágenes proyectadas.

       Sin darse cuenta ha creado un cine clandestino. Programa las películas mediante códigos QR que dan información sobre el lugar, la película o contenidos sobre la ciudad y el espacio que ocupamos sus habitantes.

      Dice que el mejor cine es el francés. Es por eso que le ha puesto de nombre “LE CINÉMATIQUE”

      Tras dos años proyectando cine se ha convencido que la ocupación del espacio público ha posibilitado que mucha gente entienda la ciudad a través del cine y , al revés, que entienda el cine a partir de la ciudad.

   Por otro lado, poner en funcionamiento en la película las cualidades de esta propuesta arquitectónica supone utilizar el mismo medio de expresión que el personaje de le cinématique, posibilitando un vínculo. Primero la forma de los habitantes de encontrar información sobre la película, el lugar de proyección y la hora o incluso información de la ciudad, esto ocurre en un lugar no definido que junto con la forma de encontrarse los habitantes con los códigos QR pretende mostrar su carácter ambulante. A continuación se observa cómo este plástico se infla a partir de sólo un ventilador, generando un interior habitable con una piel ligera traslúcida. La forma en la que se infla y cómo se adapta con el medio empujando las hojas. Y comenzamos a ver los objetos o personas situados a un lado u otro del plástico. Pretende transmitir como los objetos se ven situados a una distancia u otra, con un grado de iluminación u otro, se verá más nítido o más difuso. Los sonidos brotan al exterior. Además refleja el hecho de que ocurra algo en el interior genera una curiosidad en los habitantes que lo observan desde el exterior. Y por último las personas en su interior visualizando una película.

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   Cualidades de la propuesta arquitectónica.

  • Funcionamiento estructural: Una estructura hinchable por sobrepresión con una piel plástica de polietileno. La forma viene generada por la necesidad de una pantalla de proyección.

  • La entrada de aire se sitúa en un extremo.

  • Pantalla de proyección está solapada a la piel y con unos orificios para dejar pasar el aire y permitir el tensado de esta estructura.

  • La piel traslúcida permite dejar pasar la luz del exterior, permitiendo así poder relacionar lo proyectado con lo que acontece en el entorno. Y por otro lado generar la curiosidad del habitante transeúnte invitándolo a entrar y descubrir lo que ocurre dentro. Se genera una relación entre lo que ocurre en el interior y lo que ocurre en el exterior.

  • Dicha piel siendo tan fina permite el paso de los sonidos e incluso olores.

  • La entrada se sitúa en el lateral, con una cremallera oculta. Deberás buscar la entrada.

  • La base está compuesta por dos superficies, una exterior de plástico protectora y la interior tipo moqueta muy ligera que permite un tacto agradable.

  • Los habitantes que van a ver cine se llevan sus sillas, puffs, cojines, superficies que les permitan estar cómodos viendo la película.

  • Itinerante.

  • Para su transporte se plantea un sistema de recogida rápida, sencillo. Una cuerda que bordea la estructura por su base inferior, una vez desinflado se tira de él y permite compactarlo.

  • Las estructuras que trabajan por sobrepresión permiten un peso mínimo frente al volumen que llegan a ocupar. De manera que una vez plegado es fácil de transportar.

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El collage pretende ser una crítica a la forma en la que vemos la televisión como algo pasivo, encendemos la tele en casa y desconectamos, no pensamos, es cómodo. Al final terminamos pensando como dice la televisión y nos anclamos. Frente a esto quería expresar el carácter menos confortable de vivir el exterior en movimiento persiguiendo otra forma de entender la realidad, que en este caso con ayuda del cine, se puede llegar a compartir con otros habitantes en cualquier sitio, pasando de lo privado a lo público.

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Fotos de la exposición del Jury: 20 mayo 2016.

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Video REMIX ME con todos los compañeros:

 

 

 

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